Este tipo de alojamiento ofrece la elección del lugar, del tipo de piso y permite, por ejemplo, beneficiarte del ambiente y entretenimiento del centro de la ciudad. El alquiler de un alojamiento de este tipo se consigue directamente con un particular o a través de las agencias inmobiliarias.

Si consigues un piso a través de una agencia deberás pagar honorarios de un coste un poco inferior a un mes de alquiler. Los apartamentos se pueden alquilar vacíos o amueblados. Generalmente, será difícil, incluso imposible, conseguir un alquiler de este tipo antes de tu llegada a Francia y además, no es aconsejable, dado que no lo habrás visitado.  

Al llegar, podrás beneficiar en tu búsqueda de una ayuda del servicio de alojamiento de tu universidad o de los servicios de acogida de los estudiantes internacionales que existen en muchas ciudades universitarias.

Deberás generalmente firmar un contrato de arrendamiento por un periodo de un año. Sin embargo es posible abandonar el alojamiento antes de rescindir el contrato, con la condición de notificarlo con tres meses de anterioridad para un piso vacío y con un mes de anterioridad para un piso amueblado.

La obligación de conseguir un aval es generalmente problemática. En algunas ciudades o regiones, instituciones o autoridades locales implementaron dispositivos que reemplazan esta garantía. El Estado francés tiene previsto para los estudiantes sin aval un servicio que se llama la CLÉ (Caution locative étudiante) a través del cual es el Estado el que actúa como aval del estudiante.

Podrás encontrar anuncios de particulares en el servicio de alojamiento de tu centro de estudios o el servicio de acogida de estudiantes internacionales de la ciudad o del CROUS.

En el sector privado

Alquiler: los precios varían en función de la calidad del alojamiento, de su ubicación y de las prestaciones ofrecidas.

Garantía: uno o dos meses de alquiler.

Aval: aval obligatorio, residente en el territorio francés. Casi siempre, este tipo de locación exige la presentación de un aval que garantiza el pago del alquiler. Los ingresos mensuales deben sumar tres veces el precio del alquiler.

Reserva a distancia: a condición de que te pongas de acuerdo con el dueño y que abonas una suma para garantizar la reserva. Regularmente, es muy difícil y poco recomendado: existe el riesgo de perder el depósito de garantía en caso de retractarse.

Ayuda para el alojamiento estudiantil (ALE): posible si el alojamiento corresponde a las normas exigidas por la reglamentación (por lo menos 9m² de superficie).

 

Compartir un piso

Esta fórmula ofrece una alternativa que se desarrolla cada vez más; consiste en compartir un piso o una casa con otros estudiantes. Es generalmente más económica que un alquiler individual y puede facilitar la oportunidad de conocer a estudiantes franceses o a otros estudiantes extranjeros.

Cada compañero de piso puede recibir una ayuda económica por el alojamiento, a condición de que su nombre aparezca en el contrato de arrendamiento.


Consejos a la hora de elegir tu alojamiento en el sector privado

Cuando buscas una vivienda en alquiler, una vez hecha una selección de pisos o habitaciones que te pueden encajar, es el momento de dar un paso más y acudir a visitar los diferentes alojamientos. En esta parte, te contamos los trucos que debes seguir para sacar el máximo partido de la visita en tu búsqueda de vivienda.

Al buscar un alojamiento, encontrarás diferentes pisos que te pueden parecer interesantes. Después de establecer las prioridades a seguir en tu búsqueda quédate sólo con los pisos que más te gusten y que encajen por características y precio. Después, si aun así no lo tienes claro, puede ser útil una primera visita a la zona en la que se ubica la casa. Comprueba la fachada, el estado de las zonas comunes e incluso habla con algún vecino: imagínate que ya vives allí y evalúa si te resultaría agradable y cómodo en el día a día. Detecta medios de transporte, supermercados cercanos, todo lo que creas que vas a necesitar en tu rutina.

Además, verifica la zona en detalle: comprueba que se ajusta a la idea que tienes de ella. Comprueba que los motivos por los que la has elegido se ajustan a tus expectativas y que no hay otros que tengan la influencia contraria y que te puedan hacer descartarla, como pueden ser el ruido, el tráfico o mil cosas más.

Una vez que el número de viviendas potenciales se ha reducido hasta un número suficiente, es el momento de llamar por teléfono al dueño o a la residencia y concertar una cita para visitar el piso y prepararte para acudir a ella. Estas son unas pequeñas pistas para sacar el máximo partido de la visita en la búsqueda de un piso:

  • Acude con lápiz y papel. Anota todo lo que te gusta y lo que no de cada piso, percepciones y detalles que has tenido para poder recordarlo todo después: si es luminoso, fresco o moderno. Verifica además que cumple todos los requisitos que tenías apuntados en tu lista. Los apuntes que tomes te serán de ayuda después cuando reflexiones sobre todas las viviendas que has visto.
  • Una vez en el interior de la vivienda comprueba si la distribución, las vistas e incluso la decoración te gustan, ya que una vez alquilada no podrás después modificar nada sin el permiso del propietario. Abre todos los grifos al tiempo, pon el calentador, pregunta sobre los electrodomésticos o muebles que se quedarán en el piso, toca los radiadores, mira por la ventana, comprueba la orientación y si el baño tiene ventilación. Escucha el ruido que proceda de las viviendas de alrededor o de la calle, en definitiva, comprueba si se ajusta a lo que tú necesitas y a la idea que tenías de la vivienda cuando la elegiste como una de tus favoritas.
  • Tras esta primera visita, recopila toda la información de las casas que has visitado y analiza lo que te gustaba más o menos de cada una de ellas. Ahora viene el momento de elegir el alojamiento en el cual quieres vivir y con esta elección vienen otras etapas.

Como en otros países, en Francia se suele hacer un inventario cuando entras en el alojamiento. Comprueba el estado del equipamiento de la vivienda, si hay azulejos rotos en la cocina o los baños, tarima en mal estado o alguna humedad aparente. Es importante que reconozcas cualquier elemento en mal estado antes de firmar el contrato para que después no haya sospecha ninguna de que la rotura se ha producido una vez seas tú el inquilino. Haz una lista de todos los ‘desperfectos’ o elementos que no estén en perfecto estado para adjuntarla al contrato. Esto evitará cualquier tipo de conflicto con el casero cuando decidas abandonar la vivienda.  

A la hora de firmar el contrato de arrendamiento o alquiler, tienes que verificar con el dueño si los gastos (luz, agua, gas) vienen incluidos con la vivienda porque si tienes que pagarlos tú mismo, tendrás que contratar a una compañía para cada tipo de gastos, que serán descontados directamente en tu cuenta bancaria cada mes.

Para el gas y la electricidad, las principales compañías son EDF, GDF Suez DolceVita y Direct Energie. Para el agua, son La Lyonnaise des Eaux, Veolia y Saur.

Además, en Francia es obligatorio tener un seguro multiriesgo de vivienda y de responsabilidad civil  para alquilar un piso, eso también tienes que preguntarle al dueño si el alojamiento ya está asegurado y que este seguro viene en el precio de la vivienda o si tienes que asegurarle tú mismo.

Existe en Francia un servicio de subarrendamiento legal de alojamientos entre estudiantes, para unas semanas o para unos meses. Puede ser una opción barata para alojarte mientras buscas un piso. Además, te puede permitir de no pagar los meses de alquiler en verano por ejemplo, si te vas de vacaciones para uno o dos meses. Para más información, consulta la página de Switch Around.