A parte de las residencias universitarias y de un alojamiento en el sector privado, existen otras alternativas para alojarte, según el tiempo de tu estancia en Francia, pero también según el tipo de experiencia que buscas.

Alojarse para una corta estancia

Entre las diferentes fórmulas de alojamiento temporal, alojarse en familia de acogida es una excelente oportunidad. Las residencias universitarias del CROUS también disponen a veces de cuartos disponibles durante los meses de verano: puede pedir información al CROUS de su ciudad de destino. De la misma manera, las residencias estudiantiles privadas permiten cortas estancias.

Existen evidentemente una multitud de hogares, hoteles o albergues juveniles que te podrán acoger a tu llegada en cualquier ciudad de Francia.

Por último, si deseas tomar un curso de francés antes de empezar el año universitario, cabe señalar que casi todos los centros de formación en francés lengua extranjera disponen de un servicio de alojamiento que podrá ofrecerle diferentes fórmulas de alojamiento durante este periodo.

El alojamiento en familia

Adaptada para cortas estancias, esta fórmula permite alquilar un cuarto en la casa de una familia. Es frecuentemente utilizada por estudiantes que toman un curso de francés durante un corto periodo. Permite compartir la vida de una familia e impregnarse más rápidamente de la lengua y la cultura francesa, lo que constituye una buena introducción a una estancia de estudios en Francia.

A menudo los centros de formación en francés como lengua extranjera pueden reservar con anterioridad este tipo de alojamiento en una familia seleccionada sí lo pides con suficiente antelación.

Existen también agencias especializadas para contactar familias de acogida, como por ejemplo: Séjours France Famille.

La convivencia intergeneracional  

Ciertas asociaciones ofrecen poner en contacto personas mayores de edad que tienen una habitación libre con estudiantes en necesidad de alojamiento. El objetivo consiste en permitir el encuentro entre un anciano y un estudiante, cuyas necesidades y expectativas pueden coincidir: un alquiler barato para el estudiante y la posibilidad de romper con el aislamiento para el anciano.

El anciano, ya sea dueño o inquilino, debe proponer una habitación decente, amueblada o no, con acceso a las salas comunes (cocina, aseos y salón). El estudiante se compromete a comportarse de manera decente con los vecinos, a proceder a una vigilancia pasiva, a realizar servicios simples para facilitar el cotidiano de la persona anciana y a participar en las expensas comunes (agua, electricidad, mantenimiento etc.).

Las dos partes deben ponerse de acuerdo sobre las condiciones de la cohabitación de antemano (duración, expectativas, exigencias, posibilidades).

Si este modo de alojamiento te interesa, puedes consultar la pagina web de ensemble2generations.