Juncal

Soy licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Cantabria, y actualmente me encuentro en paro, al igual que la mayoría de los jóvenes españoles, sin embargo, desde hace unas semanas empecé unas prácticas en la Cámara de Comercio e Industria en Francia. Estas prácticas las he conseguido gracias a la experiencia adquirida en mi estancia como estudiante Erasmus en Francia, en la ciudad de Lyon.    

     A través de la Universidad de Cantabria donde estaba haciendo mis estudios universitarios, conseguí en 2010 una beca Erasmus en Lyon, que en mi caso además vino acompañada de una beca excelencia, lo que suponía un importe añadido de 200 euros mensuales que, la verdad, me vinieron muy bien teniendo en cuenta que la cantidad que se percibe de la beca Erasmus no se corresponde con el coste de la vida en Francia.

     La elección del destino Erasmus no fue fácil, tanto por el país como por la ciudad. Entonces, todo el mundo me aconsejaba un país de lengua inglesa, pero finalmente me decanté por hacer la beca Erasmus en Francia, concretamente en Lyon.

     Las razones por las cuales acabé eligiendo Francia como destino Erasmus son varias, pero cabría destacar, la riqueza cultural del país, la importancia del idioma a nivel europeo (junto con el inglés y el alemán es el idioma oficial de trabajo de las instituciones europeas), la cercanía geográfica como país vecino, la variedad de sus paisajes y la facilidad para poder viajar en el país.

     En segundo lugar, tuve que elegir la ciudad dónde iba a vivir durante un año. En este caso, no dudé, teniendo en cuenta los convenios que tenía mi universidad española con las universidades francesas me decanté por la ciudad de Lyon, que es la tercera ciudad más poblada de Francia, segunda área del país, ciudad universitaria, de la moda, las artes y gastronomía, capital de la región Rhône-Alpes, el segundo distrito de negocios más importante de Francia después de La Défense en París y una larga lista de ventajas y puntos favorables, aunque muchos la conocerán sobretodo por su equipo de fútbol Olympique Lyonnais.

       Mi estancia Erasmus en Lyon marcó un antes y un después tanto a nivel académico como personal.

     En lo académico, estudié en la escuela IAE (Instituto de administración de empresas) de Lyon, que se encuentra en la Université Jean Moulin 3, donde pude ampliar mis estudios universitarios a la vez que perfeccionaba mi nivel de lengua francesa. Pude conocer a alumnos y profesores de diferentes nacionalidades, asistí a cursos de francés y de cultura francesa y, al igual que en la mayoría de las universidades, se puede practicar deportes varios, incluso en invierno hacer escapadas a los Alpes para esquiar.

     Para los estudiantes de intercambio, como fue mí caso, existe la posibilidad de obtener el “Diplôme d’études universitaires françaises” (DEUF), siempre y cuando hayas cumplido con todos los demás requisitos exigidos. Obtener este título no resulta fácil, en contra de lo que muchos puedan pensar, pues el nivel de exigencia a los alumnos Erasmus es exactamente el mismo que para cualquier otro estudiante francés, incluso en ocasiones mucho más severo en función de los profesores.

     En lo personal, Lyon es una ciudad dónde nunca te puedes aburrir, pues siempre hay algo que hacer, algún sitio por conocer, o algo por descubrir. Destaco algunos eventos como la Biennale de la Danse en septiembre, la Fête des Lumières en diciembre o Les Nuits de Fourvière en verano, entre otros. Durante todo el año, tienes la posibilidad de asistir a conciertos, operas, ballet, teatros o a multitud de cursos como los de cocina. Los fines de semana puedes escaparte y hacer visitas a la región Rhône-Alpes o incluso a Suiza que se encuentra a tan sólo 30 minutos en tren en Francia - conocido como TGV. Los estudiantes tienen la posibilidad de adquirir la carte 12-25 con la cual te hacen un 50% de descuento en todos los billetes de tren (en Francia la cultura del tren está muy presente y eso se puede observar en todas las estaciones de tren que todos los días están llenas).

     Evidentemente, como en cualquier estancia en el extranjero hay cosas no tan positivas. Lyon al ser una de las ciudades más cosmopolitas de Francia es un poco cara, por lo que se necesita tener ahorrado dinero, sobre todo si acudes con una beca Erasmus. Tendrás que armarte de paciencia para resolver todos los problemas administrativos que te surjan, pues el sistema administrativo está muy burocratizado. Y a pesar de que la cocina francesa tiene muy buena reputación siempre se echará de menos los sabores de la comida española.

    Espero que con mi testimonio anime a todos aquellos que tengan la posibilidad de participar en un programa Erasmus, y vivir así una experiencia enriquecedora e inolvidable tanto a nivel académico como personal, y a elegir Lyon como destino.